Por Paula Galloni, Daiana Niño y Ma.Sol Tiscornia
“Un shock de realidad”

Para ser parte de Un Techo Para Mi País no hacen falta trámites ni cumplir requisitos, simplemente hay que tener la voluntad para cambiar el propio estilo de vida y movilizarse, durante un fin de semana, a las zonas más carenciadas del país. María Paula Valenti tiene 20 años y desde que conoció la iniciativa a través de su hermano, no para de cumplir el sueño de tener un techo propio.
- ¿Qué fue lo que te convenciò para ser parte de UTPMP?
Nunca había escuchado una propuesta parecida. Mucho menos la participación de tantos jóvenes.
- En total, ¿cuántas veces participaron?
Estuve en 9 construcciones. Fui por primera vez en octubre de 2007 a un barrio de la provincia de Buenos Aires que se llama Maquinista Savio. Ese mismo mes volví a ir al mismo barrio junto con la empresa Skanska. También estuve en La Matanza y en 2008 participé de la construcción masiva más importante ya que tuvo carácter internacional; éramos alrededor de mil jóvenes argentinos junto con 500 de otros países latinoamericanos. Este año, estuve primero en Río Cuarto, después nuevamente en Maquinista Savio y el fin de semana del 25 de Mayo, construí junto a mil jóvenes en cinco barrios distintos de la provincia de Buenos Aires, teniendo carácter de la construcción más importante que se organizó desde la sede Buenos Aires. Por último, hace dos semanas estuve en Córdoba.
- ¿Qué sentís cada vez que llegás a los barrios y ves el estilo de vida que llevan las familias?
Es un shock de realidad, siento mucho dolor. Lo que más me impresiona con respecto a como viven es que los ambientes son realmente chiquitos y, por lo general, se amontonan muchos de una misma familia.
- ¿Cuáles son las primeras reacciones de los miembros de las familias al conocerlos?
Los primeros en querer conocernos y compartir la obra con nosotros son los chicos. Con el correr de las horas, al ver que realmente el trabajo que les prometieron se lleva a cabo, los adultos se logran soltar y la mayoría se abre con todos los voluntarios de una forma maravillosa.
- Ser voluntaria, ¿te hace ver la vida de otra manera?
Me cambió totalmente la forma de pensar y ver la realidad. Ya no camino por la calle evitando ver a la gente que está durmiendo o juntando cartones. Se que no es lo correcto pero simplemente nos acostumbramos a verlo. No existe ninguna ley humana que avale que una persona, igual a cualquiera de nosotros, esté ganándose la vida mirando en bolsas de basura.
- En aproximadamente dos años ya fuiste parte de nueve construcciones y, seguramente, este año participes en algunas más, ¿qué es lo que te motiva a seguir luchando en un país tan injusto?
Como decía antes, es injusto que la gente tenga que vivir en la basura para sobrevivir, es un dolor profundo el que me causa entender eso pero, a la vez, es justamente lo que me motiva a seguir luchando por esto que es tan básico y necesario como un techo digno para personas que realmente lo necesitan. Es una oportunidad para que puedan salir adelante afrontando las condiciones en que les tocó vivir.









