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sábado, 20 de junio de 2009

Manos a la obra

Voluntarios construyendo con la familia asignada



Todo argentino tiene derecho a poseer una vivienda digna. Lamentablemente, la situación económica y social del país impide que miles de sus ciudadanos puedan desarrollarse y satisfacer sus necesidades básicas. A partir de esta falta, nacieron numerosas organizaciones no gubernamentales (ONGs) que pretenden, a partir de la colaboración y concientización de la sociedad, solucionar los problemas de los que se encuentran en situaciones críticas.

Un Techo Para Mi Pais (UTPMP) es una de las organizaciones sin fines de lucro que se encarga de proporcionales un hogar a aquellas personas que viven en extrema pobreza en 15 paises de Latinoamérica, entre ellos Argentina que cuenta con 85 mil familias en situación habitacional deficitaria. El proyecto incentiva a jóvenes a colaborar construyendo casas para los necesitados quienes también aportar su grano de arena para conseguir un hogar digno.

Hace dos años UTPMP se dedica, en Argentina, a la construcción de casas prefabricadas con la participación de voluntarios que se trasladan a los barrios más cadenciados de la ciudad y el conourbano bonaerense, Córdoba capital y Rio Cuarto. Hasta el momento llevan construidas 884 viviendas con la colaboración desinteresada de 5.500 personas.

“Trabajamos con los más pobres entre los pobres, los más marginales dentro de los marginales”, contó Mercedes Falcón, directora del Área de Detección y Asignación de hogares, y una de las más de 80 personas que trabajan en la ONG. Explicó que el criterio para seleccionar a las familias que serán beneficiadas se basa en la necesidad y en la urgencia evidente.

El valor de la obra se cubre con donaciones de empresas, ya sea de dinero o materiales. La familia, a su vez, debe abonar el 10 por ciento del costo total, que ronda los 400 pesos. María Jesús Barro Madero, quién es miembro de UTPMP desde sus inicios y, además es la responsable de lo efectuado en el barrio Maquinista Sabio, confesó que a muchas familias les resulta difícil reunir el dinero, pero que la organización lo exige porque “su política es no ser asistencialista e incentivar la cultura del esfuerzo”, y agregó que “es importante que ellos sientan la casa como propia y no que fue un regalo. No se va a levantar sus casas y listo, se va a ayudarlos para levantarlas”.

Origen de UTPMP

Hace diez años, Un Techo Para Mi Pais, fue casualidad, y hoy es una misión que se va expandiendo al resto de los países latinoamericanos, donde más de 200 millones de personas viven en situación de pobreza, y de esos, 80 subsisten con menos de dos dólares diarios.
Del otro lado de la cordillera, en el verano de 1997, un grupo de universitarios se encontraba misionando y compartieron con una familia de un asentamiento la experiencia de construir su hogar. Al regresar a su ciudad, se contactaron con un sacerdote, Felipe Berrios, que tenía en mente el proyecto de construir viviendas de emergencia en el sur del país, y gracias a la voluntad de los estudiantes y la eficaz e innovadora idea de Berrios, en la actualidad el capellán del proyecto, en el invierno del mismo año se alzaron 350 casas.

Después de aquel episodio, el proyecto se expandió a todas las regiones chilenas y como consecuencia nació en 2001“Un Techo Para Chile” y, con la intención de acaparar la misma necesidad en Latinoamérica, se consolidó “Un Techo Para Mi País”.

Por Paula Galloni, Daiana Niño y Ma.Sol Tiscornia


Entrevista a voluntaria

“Un shock de realidad”





Para ser parte de Un Techo Para Mi País no hacen falta trámites ni cumplir requisitos, simplemente hay que tener la voluntad para cambiar el propio estilo de vida y movilizarse, durante un fin de semana, a las zonas más carenciadas del país. María Paula Valenti tiene 20 años y desde que conoció la iniciativa a través de su hermano, no para de cumplir el sueño de tener un techo propio.

- ¿Qué fue lo que te convenciò para ser parte de UTPMP?
Nunca había escuchado una propuesta parecida. Mucho menos la participación de tantos jóvenes.

- En total, ¿cuántas veces participaron?
Estuve en 9 construcciones. Fui por primera vez en octubre de 2007 a un barrio de la provincia de Buenos Aires que se llama Maquinista Savio. Ese mismo mes volví a ir al mismo barrio junto con la empresa Skanska. También estuve en La Matanza y en 2008 participé de la construcción masiva más importante ya que tuvo carácter internacional; éramos alrededor de mil jóvenes argentinos junto con 500 de otros países latinoamericanos. Este año, estuve primero en Río Cuarto, después nuevamente en Maquinista Savio y el fin de semana del 25 de Mayo, construí junto a mil jóvenes en cinco barrios distintos de la provincia de Buenos Aires, teniendo carácter de la construcción más importante que se organizó desde la sede Buenos Aires. Por último, hace dos semanas estuve en Córdoba.

- ¿Qué sentís cada vez que llegás a los barrios y ves el estilo de vida que llevan las familias?
Es un shock de realidad, siento mucho dolor. Lo que más me impresiona con respecto a como viven es que los ambientes son realmente chiquitos y, por lo general, se amontonan muchos de una misma familia.

- ¿Cuáles son las primeras reacciones de los miembros de las familias al conocerlos?
Los primeros en querer conocernos y compartir la obra con nosotros son los chicos. Con el correr de las horas, al ver que realmente el trabajo que les prometieron se lleva a cabo, los adultos se logran soltar y la mayoría se abre con todos los voluntarios de una forma maravillosa.

- Ser voluntaria, ¿te hace ver la vida de otra manera?
Me cambió totalmente la forma de pensar y ver la realidad. Ya no camino por la calle evitando ver a la gente que está durmiendo o juntando cartones. Se que no es lo correcto pero simplemente nos acostumbramos a verlo. No existe ninguna ley humana que avale que una persona, igual a cualquiera de nosotros, esté ganándose la vida mirando en bolsas de basura.

- En aproximadamente dos años ya fuiste parte de nueve construcciones y, seguramente, este año participes en algunas más, ¿qué es lo que te motiva a seguir luchando en un país tan injusto?
Como decía antes, es injusto que la gente tenga que vivir en la basura para sobrevivir, es un dolor profundo el que me causa entender eso pero, a la vez, es justamente lo que me motiva a seguir luchando por esto que es tan básico y necesario como un techo digno para personas que realmente lo necesitan. Es una oportunidad para que puedan salir adelante afrontando las condiciones en que les tocó vivir.

Por Paula Galloni







lunes, 15 de junio de 2009

Tractorazo solidario


Este domingo se realizó un tractorazo organizado por un grupo de adolescentes solidarios de la institución CISSAB -en la localidad de Tristán Suárez- llamado Nahacé, con el objetivo de juntar donaciones de ropa, alimentos, medicamentos útiles escolares y mucho más para ayudar a quienes lo necesitan.

Los voluntarios no solo colaboran con distintas instituciones llevando las donaciones sino que también realizan actividades educativas y recreativas con chicos carenciados a los que la sociedad y el Gobierno no les alcanzan una solución. Por lo que los adolescentes de este grupo les llevan momentos de alegría para que, por un rato, se olviden del presente que viven.



En nuestro país existen alrededor de 11 mil escuelitas rurales que se encuentran aisladas y con acceso complicados. Sus alumnos recorren grandes distancias para acceder a la educación básica. Los voluntarios de Nahacé también colaboran con una escuela rural de Corrientes, a la que viajan todos los años, que tiene grandes necesidades de infraestructura, alimentos y vestimenta.



Las autoridades no reaccionan, pero siempre están los buenos corazones dispuestos a ayudar. Ellos se mueven y llevan sonrisas y fuerza a todos esos chicos. Un ejemplo a seguir.

Haydeé Tag, directora del Departamento de Ayuda Solidaria de Cissab cuenta más detalles del grupo y sus proyectos.

- ¿Como esta compuesto actualmente el grupo?
- Nahacé, voluntarios adolescentes está compuesto por 17 voluntarios entre 14 y 17 años, coordinados profesionalmente y supervisados por la dirección del departamento.

- ¿Cual es el objetivo propuesto y a que apuntan?
- La misión que los convoca es realizar un intercambio cultural, que se genera y retroalimenta en la consideración y ayuda al otro. Sus acciones apuntan fundamentalmente a la niñez más vulnerable.

- ¿Con quienes colaboran?
- Los voluntarios del proyecto colaboran con un Merendero, espacio de contención impulsado para recibir y canalizar necesidades de los niños de Tristán Suárez, con una Escuela Rural (Escuela Rural 678, Alcides Cabral del Paraje Las Palmitas, Corrientes), a la cual realizan una visita anual y con un Hogar de Ancianos.

- ¿Cuales son las actividades que realizan durante el año
- Actividades educativas y recreativas en el merendero de la Capilla Luján de Tristán Suárez, la preparación para el viaje anual, eventos de recaudación de fondos, de convocatoria a recursos humanos, tratando en todo lo posible que la solidaridad atraviese a toda la Institución.

- ¿En que consta el viaje?
- Es una preparación para un intercambio cultural entre los niños de la Zona, visita a las autoridades y profundización de un valor muy importante, lo que nosotros denominamos TZEDAKA, solidaridad y justicia social con las poblaciones mas necesitadas.

- ¿Cuales son las necesidades de la escuela y de los chicos?
- Tanto de Infraestructura, materiales y educativas. Los chicos tienen individualmente necesidades afectivas, transmisión de valores, de compartir la diversidad que se les presenta a diario, todo esto como ya explicara retroalimenta el valor de dar y recibir de nuestros voluntarios.

- ¿En que consiste el tractorazo del domingo? ¿Para quien ira distribuida la ayuda?
- El tractorazo que realizamos en Cissab, va precedido de una fuerte campaña de difusión, donde todos los socios de la institución están invitados a donar productos que no necesiten para su uso, ropa, bicicletas, colchones, como así también medicamentos y útiles escolares y los voluntarios pasan por las casas tomándolos, Esto se almacena en un deposito, luego se clasifica para el posterior envío, antes del viaje a la escuela rural donde se hace entrega.

- Están armando un proyecto en conjunto con las escuelas de Tristán Suárez. ¿De que se tarta?
- El proyecto que estamos armando tiene que ver con las problemáticas de discriminación que se dan en las escuelas de la zona que nos circunda entre los mismos chicos y sus familias. Queremos ayudarlos en esta temática a reducir hostilidades planteadas.

Por Daiana Niño

¡Un clavo no saca al otro!






El 28 de diciembre de 2007, alrededor de 1200 "cartoneros" se despidieron del único transporte público que les permitía trabajar en la Capital Federal y les aseguraba, durante la medianoche, el regreso a sus hogares en el Gran Buenos Aires: El tren blanco. La empresa Trenes de Buenos Aires (TBA), concesionaria de los ferrocarriles Mitre y Sarmiento, sustituyó los 4 vagones que conforman al último tren para cartoneros por camiones que circulan por el centro de la ciudad y no sólo empeoran el tránsito; sino que también afectan el trabajo de los recicladores.

Por entonces, TBA argumentó que el servicio se dio de baja por el deterioro en los vagones y, señaló a los cartoneros como los responsables, ya que eran los únicos que utilizaban el servicio. Basta saber que son alrededor de 12 mil las personas que cargan a diario grotescos carros sobre sus hombros con toneladas de cartón, y se entenderá la razón por la cual "el tren blanco" de la ex línea Mitre mostraba un estado deplorable. Además, vale recalcar que el famoso tren nunca se encontró acondicionado ni en óptimas condiciones.


A mediados de 2007, la ex línea Sarmiento había tomado la iniciativa de suplantar el transporte ferroviario por camiones, que acompañan el trayecto del tren común y donde ser cargan únicamente los carros. El abogado de la empresa TBA, Javier Mangino argumentó por entonces, en una entrevista que "los cartoneros viajaban con materiales inflamables, en vagones con ventanas soldadas y con barrotes que impedían la salida en caso de un incendio". Pero la realidad es que los ferrocarriles que van desde Retiro hasta Tigre y hasta José León Suárez pasan por cientos de villas de emergencia donde habitan gran parte de los recicladores de cartón y desde principios de 2008 es una travesía arribar allí ya que los camiones cuentan con una reducción horaria y se debe pagar aproximadamente 18 pesos mensuales para hacer uso del servicio al que TBA subenciona con 330 mil pesos por mes.

¿No se puede destinar ese dinero a la reacondicionar un tren blanco o a crear espacios de reciclaje? ¿Cuál es la función del Gobierno Nacional en este asunto? Hay infinidades de soluciones posibles que el Estado podría plantear, junto con TBA, para poner en marcha un transporte que permita a los trabajadores cartoneros trasladarse junto con su trabajo y que no damnifique a la ciudad y a sus habitantes, pero cuando se trata de los pobres siempre se toma el camino más simple, el que no requiere una rigurosa organización.

En abril de 2003, se reglamentó la ley 992 en donde se aceptaba y se regulaba la actividad del cartonero. Se decía que se les darían credenciales, pecheras, guantes, cursos y quien sabe cuantas más mentiras que nunca sucedieron. Recíen a comienzos del corriente (seis años más tarde), se les proveyó de pecheras con cintas refactarias, pero no a su totalidad.

El hecho de que la sociedad se acostumbre a ver cartoneros revolviendo residuos es aberrante, pero que encima se les impida transportarse en un medio público junto con sus elementos de trabajo roza la discriminación. Es hora de que el Gobierno de la Ciudad deje de aferrarse a los caprichos de un sector que se niega a ver la pobreza y busque una solución que beneficie a la sociedad en su integridad.




















Por Paula Galloni

martes, 9 de junio de 2009

“Crear Conciencia”




Ese es el nombre del proyecto de la organización Cascos Verdes para que jóvenes con discapacidades intelectuales accedan a la universidad a estudiar temas ambientales para luego capacitarse como educadores, insertarse en la sociedad y hasta poder tener una salida laboral.

Día a día, ellos conviven con la discapacidad, pero la supieron aceptar y hasta enfrentar. Ahora, desde la docencia, transmitirán un mensaje de concientización para que la sociedad se comprometa y respete el medio ambiente.



Con diploma en mano, nueve jóvenes de entre 18 y 30 años, con distintas discapacidades intelectuales se egresaron como educadores ambientales. También, gracias a la colaboración de la Universidad Católica Argentina (UCA) y la Universidad de San Andrés, que prestaron las aulas y los laboratorios para que los profesores puedan dictar las clases, la iniciativa se hizo posible.

El proyecto surgió en 2006 y hoy en día participan 42 alumnos. Dan charlas y prácticas en escuelas públicas y privadas de la ciudad y el conurbano sobre los cuidados ecológicos, enseñando cómo separar la basura para reciclar, a apagar las luces, a reutilizar hojas y mucho más. El jueves pasado se organizó una cena en el club hípico Argentino donde se presentó el proyecto públicamente. "Ser educador ambiental tiene que ver con compartir, con la conciencia, con la inclusión social", afirmó Javier Ureta, fundador de Cascos Verdes y agregó que varios educadores ya recibieron propuestas de trabajo.

En la argentina, el 7.1% de la población tiene alguna discapacidad, es decir 2.176.123 personas, según las publicaciones en la página oficial del INDEC. A muchos de estos jóvenes se les hace difícil y problemático el acceso a la educación, pero esta inactiva fue fundamental para incentivarlos a que luchen por recibir la enseñanza que merecen y por demostrar que a pesar de su discapacidad ellos pueden aportar mucho.

La Asociación Síndrome de Down de la República Argentina (ASDRA) reveló, a partir de una encuesta realizada a los padres en febrero de este año, que nueve de cada diez chicos con discapacidad intelectual tuvieron problemas para acceder a inscribirse en una escuela o acceder a un trabajo. Tras desafiar su discapacidad ahora apuntan a crear conciencia como educadores.

Los egresados, su paso por la universidad y la docencia


Testimonio de los alumnos, profesores y miembros de Cascos Verdes


Por Daiana Niño

martes, 28 de abril de 2009

Un trabajo por la inclusión


El taller de alfarería Los Naranjos, de Moreno, se creó para que jóvenes de bajos recursos puedan tener una salida laboral. Fundado por el empresario Alfredo Vercelli y Josefina Espigares, una profesora de cerámica que se dedica desde el 2004 a transmitir su experiencia a los chicos que provienen de un hogar de menores o de familias muy humildes.

"Acá los chicos se dan cuenta de que
su vida puede cambiar. Nosotros les estamos dando una posibilidad, ellos tienen que demostrar que son responsables ", sostiene Espigares. Los empleados tienen entre 18 y 22 años. Muchos no terminaron la secundaria y la alfarería es para ellos el oficio que les permite ganarse la vida.

El proyecto empezó porque Vercelli, que colaboraba en un hogar de niños, comenzó a notar que cuando los chicos cumplían 18 años y salían a buscar un trabajo, no conseguían nada y debían
volver a la calle. Entonces, decidió darles la posibilidad de tener un empleo y de que puedan salir adelante.

Ya hay 15 chicos trabajando en el taller, y van por más.

Hoy, muchos de ellos retomaron sus estudios, otros ya son padres y formaron su familia. Todos coinciden en que la alfarería es para ellos una herramienta para poder
luchar por un futuro mejor.


Podés escuchar la entrevista de Miradas Argentinas con Josefina Espigares aquí:





Por María Sol Tiscornia

Foto: Nicolás Bonfante

viernes, 3 de abril de 2009

Sindrome de Down: derecho a una educación igualitaria

En Argentina, la educación no es para todos, aunque por derecho, debería serlo. No sólo están excluidos los que tienen menos recursos, sino que también los que tienen capacidades diferentes.

Muchos padres que tienen hijos con Sindrome de Down tienen la posibilidad de pagarles una educación privada, y así y todo, algunos colegios no permiten que estos niños formen parte de su institución alegando que no están preparados para cubrir las necesidades que exige un chico esta enfermedad.

Aquí les presento un audio en el cual nos preguntamos, ¿es correcto excluir a un niño con capacidades diferentes, de otros de su edad?

Si están en duda, nosotros les facilitamos información y voces calificadas que los ayudarán a decidir cual es su opinión.



Por Paula Galloni